La canasta escolar primaria muestra aumentos leves, pero en secundaria la suba de útiles esenciales golpeará fuerte al bolsillo de las familias.
La cuenta regresiva para el inicio del ciclo lectivo 2026 ya comenzó y, con ella, también el desafío económico que representa para las familias el armado de la canasta escolar. Sin embargo, un relevamiento privado arroja un dato alentador: en comparación con otros rubros de consumo, los aumentos de precios en útiles y artículos escolares fueron moderados y, en algunos casos, crecieron muy por debajo de la inflación general.
Según el estudio elaborado por la consultora Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, el combo típico de nivel primario —que incluye útiles esenciales y un guardapolvo— experimentó una suba del 13 % interanual. El guardapolvo promedia los $37.849, apenas por encima de los $33.575 registrados en 2025. Los productos con menores incrementos fueron mochilas de tiras y cartucheras, dos ítems que en buena parte se comercializan con stock de temporadas anteriores o de origen importado, en un contexto donde los comerciantes apuntan más a sostener el volumen que a maximizar márgenes.
Las causas del freno en los precios se vinculan a una mayor oferta de productos, una fuerte competencia entre marcas y una importante presencia de insumos importados, lo que, en el corto plazo, permitió cierta contención de precios. A esto se suman altos niveles de stock remanente del año pasado, en un contexto de consumo enfriado y clientes más cautelosos.
Sin embargo, el escenario cambia cuando se observa la canasta para estudiantes de nivel secundario. Allí, los aumentos fueron más notorios. El combo de 28 útiles escolares mostró una suba del 26 % interanual, alcanzando un promedio de $68.593 frente a los $54.675 de 2025. Si se suma una mochila básica y una cartuchera tipo canopla, el costo asciende a $95.592, lo que implica un alza del 15 %.
Di Pace explicó que la presión en secundaria se concentra en bolígrafos, reglas, sacapuntas y fibras, productos más dependientes de la importación y con mayores costos de reposición. A diferencia de primaria, donde hay más alternativas económicas, en secundaria el nivel de especificidad limita las sustituciones por marcas más accesibles.
Pese a la moderación de los aumentos, el comportamiento de los consumidores se mantiene cauteloso. Las familias priorizan comparar precios, aprovechar descuentos y buscar promociones. Frente a esta realidad, los comercios despliegan estrategias comerciales más agresivas: desde combos prearmados hasta pagos en cuotas sin interés, pasando por beneficios bancarios o rebajas puntuales para clientes frecuentes.
El dato que cierra el relevamiento es claro: aunque la canasta escolar sube menos que otros rubros, sigue representando un esfuerzo considerable para las familias. Y más aún en los hogares con varios hijos en edad escolar, donde los gastos se multiplican y cualquier diferencia de precio puede inclinar la balanza.
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