El Gobierno de Javier Milei actualizó los gravámenes sobre nafta y gasoil, lo que provocará subas inmediatas en surtidores de todo el país.
El Gobierno nacional oficializó este viernes un nuevo incremento en los impuestos que gravan a los combustibles, con impacto directo en los precios de la nafta y el gasoil durante todo febrero. La decisión quedó formalizada en el Decreto 74/2026, publicado en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo. La medida actualiza el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, en el marco de un esquema fiscal que busca recomponer ingresos postergados desde 2024.
El ajuste no es una sorpresa: responde a un cronograma escalonado que se viene aplicando desde el año pasado y que busca saldar las actualizaciones pendientes de 2024. Desde el Ejecutivo explicaron que esta política se encuadra dentro de los lineamientos fiscales que aspiran a lograr un crecimiento económico con equilibrio presupuestario. Sin embargo, el impacto inmediato se sentirá en los bolsillos, ya que los valores definidos en el decreto encarecerán el litro de combustible en surtidores de todo el país.
En concreto, las naftas sufrirán un incremento de $16,773 por litro por el impuesto a los combustibles líquidos, al que se suma una suba de $1,027 por litro por el impuesto al dióxido de carbono. En total, un aumento de $17,80 en el componente impositivo por litro de nafta.
En cuanto al gasoil, la suba será de $14,372 por litro en el impuesto general. A eso se le suma una alícuota diferencial de $7,782 vigente en la Patagonia y algunas zonas del interior, y un alza de $1,638 en el tributo al dióxido de carbono. En total, el litro de gasoil podría encarecerse más de $23 por efecto impositivo, según la región.
El mecanismo de ajuste sigue la fórmula establecida por el Decreto 501/2018, que ordena actualizaciones trimestrales tomando como referencia la inflación medida por el INDEC. El calendario estipula correcciones en enero, abril, julio y octubre de cada año, pero en los últimos años, distintos gobiernos fueron postergando la aplicación de estos aumentos para evitar un mayor impacto inflacionario.
En este caso, la prórroga que se venía sosteniendo se interrumpe en febrero, dejando atrás la política de dilación y trasladando el ajuste completo a los precios. En enero, los aumentos ya habían sido similares: $17,291 por litro en naftas y $14,390 en gasoil, con sus respectivos incrementos en el impuesto al dióxido de carbono.
Con este nuevo paso, el Ejecutivo refuerza su decisión de no demorar más los ajustes fiscales, aun a costa de tensar el consumo. Para los usuarios, el efecto será visible apenas carguen combustible, con una nueva suba que encarece aún más el costo de movilidad y transporte en plena temporada alta.
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