Los opositores superan a los oficialistas por 26 puntos porcentuales

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Vie, Oct

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De cara a las próximas elecciones legislativas, el gobierno de Mauricio Macri pasa indudablemente por su peor momento. La beligerancia de su discurso en la apertura de sesiones del Congreso se produjo cuando los que opinan bien o muy bien del Presidente se ubican, por primera vez, debajo del cuarenta por ciento.

Y en paralelo, quienes opinan mal o muy mal también se ubican en un tope histórico, por encima del 57 por ciento. El saldo negativo es, por supuesto, el mayor de toda la gestión, 18 puntos, que sobre todo contrasta con el saldo positivo de 21 puntos que tenía al principio. Esta caída se nota también respecto de quienes se consideran oficialistas y los que se auto-ubican como opositores: hoy por hoy, los opositores superan a los oficialistas por 26 puntos porcentuales, una diferencia negativa sideral. 

El tema clave es la gestión, principalmente los problemas de gestión económica, lo que incluye inflación, tarifazos, empleo, recesión, pero también en materia de seguridad, salud y educación. Esto se verifica en los índices de satisfacción, en los que el gobierno no pasa de los cuatro puntos en una escala del uno al diez. Está muy lejos de la auto-calificación de ocho que se puso el Presidente hace dos meses. Esta semana, con el paro de docentes se reavivó la cuestión de la educación y se percibe un claro respaldo a la medida de fuerza (ver aparte). Sigue vigente en la evaluación de la mayoría que la administración Macri gobierna para los ricos.

Las conclusiones surgen de un estudio nacional realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1200 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. Las encuestas se realizaron en forma telefónica.  

“Febrero –señala Bacman–, especialmente la segunda quincena, fue muy malo para el Gobierno Nacional. Sin lugar a dudas y sin temor a equivocarse, este es el peor momento de la gestión Macri desde que asumió la presidencia quince meses atrás. Con estos datos a la vista la situación remata en un importante desafío: el principal problema que debe afrontar es la gestión. Muchos argentinos, especialmente los pertenecientes al segmento de los independientes, que confiaron en el cambio propuesto y que a lo largo de todo el 2016 no percibieron solución alguna, se negaban en forma insistente a perder la esperanza y hasta perdonaron muchos errores y soportaron estoicamente alta inflación, aumentos en los servicios públicos y sueldos e ingresos que quedaron muy por debajo de la inflación. Pero febrero significó el punto de inflexión”. 

“Se sucedieron varias cuestiones que se fueron potenciando en pocos días e impactaron de modo negativo en la opinión pública. La economía sigue sin arrancar, no se ven logros y la esperanza se pone en tela de juicio: nuevo aumento de tarifas, aumento de la conflictividad gremial, paritarias al límite, las clases que no arrancan, el fútbol tampoco arranca. Y, como si esto fuera poco, la sombra de la corrupción, aquella que relaciona a la familia Macri con el mundo empresario, empezó a sobrevolar por estas latitudes”.

Desde diciembre hasta el estudio de esta semana, los que se consideran opositores pasaron del 45 al 49 por ciento, mientras que los oficialistas bajaron impresionantes nueve puntos: de casi 33 a 24 por ciento. Esto significa que muchos que se consideraban oficialistas pasaron a ubicarse entre los independientes, ni oficialistas ni opositores. “Esto es complejo para enfrentar un año electoral”, evalúa el consultor. 

Bacman afirma que “cuando Macri asumió, casi seis de cada diez argentinos, muchos más de los que lo votaron en la segunda vuelta, confiaron en los aires de cambios. No sabían con claridad de que cambios se trataba; pero en definitiva confiaron. Hoy la ecuación se dio vuelta y alrededor del sesenta por ciento está abiertamente insatisfecho. Por tal motivo el Índice de Satisfacción Ciudadana se convierte en el indicador clave de esta última encuesta, ya que sintetiza el mal humor social de estos tiempos: una satisfacción, que medida en una escala de 1 a 10 puntos, arroja un promedio de 3,94. Otra vez hay que hablar de pérdidas: con respecto a agosto del año pasado un 7 por ciento. El factor más crítico, el que justifica en mayor medida este bajo índice sigue siendo la economía donde ni siquiera logra un cuatro”. La novedad es que las malas calificaciones empezaron a afectar no sólo a la economía, sino a la política y la corrupción. 

“Yo diría –concluye Bacman– que uno de los fenómenos más persistentes y que está en el espíritu de las opiniones mayoritarias es que en el imaginario popular está instalado que Macri gobierna para los ricos. Así lo afirman siete de cada diez entrevistados. Es otra mala noticia para la coalición gobernante, en un año de elecciones”.