Las ventas minoristas pyme acumulan 12 meses consecutivos de caída: qué rubros lideraron el retroceso y qué dicen los comerciantes sobre las inversiones.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 3,2% en abril y acumulan un retroceso del 3,5% en lo que va de 2026. El dato no es una anomalía puntual: confirma que los comercios atraviesan 12 meses consecutivos de contracción.
El comercio de cercanía, ese que sostiene el empleo de barrio y la economía cotidiana de millones de argentinos, sigue sin encontrar el piso.
La serie de bajas consecutivas incluye caídas del 0,6% en marzo, 5,6% en febrero, 4,8% en enero, 5,2% en diciembre, 4,1% en noviembre, 1,4% en octubre, 4,2% en septiembre, 2,6% en agosto, 2% en julio, 0,5% en junio y 2,9% en mayo, cuando se cortó con cinco meses de mediciones positivas.
El mapa no deja margen para el eufemismo: la recuperación que el gobierno prometía para el segundo semestre de 2025 nunca llegó al mostrador.
Seis de siete rubros en negativo
El relevamiento por rubros ratificó la tendencia negativa en seis de los siete sectores evaluados: Bazar y decoración cayó un 12,3%; Perfumería retrocedió un 7,2%; Ferretería, materiales eléctricos y para la construcción bajó un 4,2%; y Textil e indumentaria, un 3,7%.
Los que anotaron menores bajas interanuales fueron Alimentos y bebidas (-3,1%) y Calzado y marroquinería (-0,5%).
El único rubro que mostró números positivos fue Farmacia, con un crecimiento interanual del 6,1%, impulsado por la demanda sostenida de medicamentos y productos de salud. Que la única categoría en verde sea la de los medicamentos dice bastante sobre el estado de salud del mercado interno.
Después de un arranque de año condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y el reacomodamiento de precios relativos, las ventas de los comercios pyme continuaron mostrando señales de debilidad, aun cuando algunos sectores encontraron alivio transitorio en promociones, financiamiento y estrategias de descuentos. La tendencia también empezó a reflejar cambios en los hábitos de compra: tickets más chicos, migración hacia segundas marcas, compras diarias y mayor peso de los canales digitales.
El canal digital no alcanza para tapar el agujero
Las ventas online realizadas por comercios con local físico crecieron 8% interanual en abril y mostraron además un incremento mensual desestacionalizado del 0,7%. Sin embargo, desde la entidad aclararon que esa mejora no alcanzó para revertir la caída del índice general de ventas minoristas.
En muchos casos, el comercio electrónico funcionó como una herramienta para sostener parte de las operaciones y compensar parcialmente la menor circulación en locales físicos, aunque sin lograr revertir el escenario general de retracción.
El diagnóstico de los propios comerciantes
El 53,3% de los empresarios consultados señaló que su actividad se mantuvo estable respecto del año pasado. Sin embargo, el 39,6% aseguró que su situación empeoró, mientras que apenas una minoría afirmó haber registrado mejoras.
El 58,7% de los encuestados afirmó que no considera adecuado realizar inversiones en el contexto actual, mientras que apenas un 12,6% cree que es un momento favorable para expandirse o incorporar equipamiento. Entre las principales preocupaciones aparecen la caída de la demanda, inestabilidad de los precios de reposición, aumento de tarifas y costos fijos y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.
Desde CAME expresaron que "la actividad se orientó hacia rubros esenciales y de recambio estacional, bajo un comportamiento de compra marcado por la búsqueda de financiamiento y bonificaciones". "El incremento en las erogaciones operativas y los servicios básicos limitó la capacidad de maniobra y la rentabilidad de los establecimientos pyme".
El problema de fondo: el salario que no llega
Los datos del informe CAME no se entienden sin el contexto salarial.
Desde febrero de 2025 a igual mes de este año, los salarios formales tuvieron un ajuste nominal del 27,5%, mientras que los precios subieron un 33,1%. Esa diferencia de 5,6 puntos porcentuales representa la pérdida de poder adquisitivo frente al alza general de los precios.
El Gobierno intenta que la pauta salarial no supere el 2%, en un contexto en el que la inflación se ubica en torno al 3% mensual hace, por lo menos, un trimestre. La mayoría de los gremios se alineó a ese techo en las últimas paritarias para facilitar su homologación, por lo que el resultado es una política de ingresos que, mes a mes, reduce la capacidad de gasto de los asalariados.
La erosión no empezó en abril.
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil descendió un 39%, según el estudio "Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones" elaborado por el IIEP de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
En el sector privado, en enero de 2026 había aproximadamente 6,17 millones de asalariados formales, con una pérdida de 206.000 empleos desde noviembre de 2023 y 91.000 en el último año.
La actividad que crece es la de los sectores exportadores o financieros; el consumo que cae es el de las familias que trabajan en los sectores rezagados.
Esa es la síntesis más ajustada del modelo económico en curso: una economía con dos velocidades en las que el comercio de barrio queda siempre del lado equivocado del semáforo.
Las expectativas: más de lo mismo
En cuanto a las expectativas hacia los próximos 12 meses, casi la mitad de los encuestados consideró que el escenario seguirá sin cambios, mientras que un 37,2% espera mejoras y un 13,8% proyecta un empeoramiento.
La mayoría, en definitiva, no espera que las cosas mejoren. Y los datos les dan la razón.
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