El gremio petrolero inauguró su nueva sede en el Día del Trabajador con el respaldo institucional de municipio de Río Gallegos, senadores e intendentes patagónicos.
El sindicato petrolero inauguró su nueva sede en el Día del Trabajador con respaldo político transversal, mientras el sector enfrenta una crisis de actividad que el gremio intenta revertir desde la negociación.
El Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables (SIPGER) concretó este jueves la apertura de su nueva sede en Río Gallegos, consolidando su presencia institucional en la capital provincial y marcando un hito en sus más de 60 años de historia.
El nuevo edificio se encuentra ubicado en pleno casco comercial y administrativo de la capital santacruceña, sobre calle Comandante Luis Piedrabuena N° 398, esquina Comodoro Py, consolidando un espacio estratégico para la atención de afiliados y el fortalecimiento territorial de la institución.
La sede cuenta con una superficie total de 220 m² distribuidos en dos plantas: en planta baja funcionarán las áreas administrativas del Sindicato y de la Mutual 12 de Septiembre, con recepción, oficinas y sala de espera; en la planta alta se ubican oficinas privadas para referentes gremiales y una sala de conferencias con capacidad para 20 personas.
La ceremonia estuvo encabezada por el secretario general Rafael Güenchenen y convocó a un arco político, institucional y sindical de notable amplitud para la capital provincial. Junto al secretario adjunto Nallib Rivera y la Comisión Directiva, Güenchenen estuvo acompañado por el senador nacional José María Carambia; por los intendentes Zulma Neira (Los Antiguos), Pablo Anabalón (Pico Truncado) y Pablo Carrizo (Caleta Olivia); y por el jefe de Gabinete de Río Gallegos, Diego Robles, la secretaria de Planificación y Obra Pública, María Grasso, y la secretaria de Desarrollo Comunitario, Mónica Gutiérrez.
La jornada se completó con la presencia del ministro de Seguridad Pedro Prodromos, la presidenta de la Mutual del Personal de la Caja de Servicios Sociales, Cecilia Latorre, autoridades de la Escuela del Viento y un amplio cuerpo de delegados y afiliados del gremio.
El municipio de Río Gallegos hizo entrega formal de la habilitación comercial del edificio y de un presente institucional al secretario general del sindicato, en un gesto que la administración local enmarcó como acompañamiento a las iniciativas que fortalecen el entramado social e institucional de la ciudad.
El peso simbólico de la sede propia
Durante el acto, Güenchenen puso en valor la concreción de la obra al señalar que "necesitábamos la casa propia en Río Gallegos. Son 60 años de vida de este sindicato y se alquilaba una casa de familia para representar a los compañeros". La frase condensa décadas de ausencia física del gremio en la capital: el SIPGER, que agrupa a los trabajadores del petróleo, el gas privado y las energías renovables de Santa Cruz, tenía sus estructuras principales radicadas históricamente en los centros petroleros del norte provincial —Pico Truncado, Las Heras, Caleta Olivia— pero carecía de infraestructura propia en Río Gallegos.
Güenchenen destacó el acompañamiento interno que hizo posible la inversión al expresar que "quiero agradecer al tesorero y a toda la Comisión Directiva, porque me apoyaron y hoy podemos estar inaugurando esta sede".
El dirigente también colocó el acto en una perspectiva estratégica sobre el futuro productivo de la provincia. En un contexto marcado por la retracción de empresas y la madurez de los yacimientos, fue categórico al plantear que "a los que dicen que ya no hay oportunidad, les digo que Santa Cruz no está perdida", y sostuvo que "Río Gallegos va a pasar a ser la segunda ciudad más importante en materia de hidrocarburos y eso no es poca cosa".
Convocó directamente al sector empresario a retomar un rol activo en la provincia: "Les pido a las empresas nacionales e internacionales que se animen a invertir en Santa Cruz, especialmente en el no convencional. El sindicato va a apoyar, va a acompañar y va a hacer todo lo que tenga que hacer para que esto avance".
Un gremio bajo presión
La inauguración se produce en un momento de tensión sostenida para el sector hidrocarburífero santacruceño. El SIPGER había resuelto en las últimas semanas un paro general por tiempo indeterminado en toda la provincia, en respuesta a la crisis que atraviesa la actividad, la falta de inversiones comprometidas por las operadoras y el avance de despidos en los yacimientos.
Güenchenen se refirió al impacto que generó la salida de YPF en áreas convencionales: "nos pegó muy fuerte, bajaron equipos, bajaron contratos y se fueron empresas". Sin embargo, destacó el trabajo realizado para sostener la actividad al expresar que "junto a la Comisión Directiva y al cuerpo de delegados nos sentamos a buscar alternativas y a hacer yacimientos más eficientes".
En ese marco de conflicto y negociación, el SIPGER impulsó un entendimiento con las operadoras del consorcio UTE que permitió avanzar con la subida de 11 equipos en los yacimientos: 1 equipo de perforación y 10 de well services, de los cuales 6 estarán destinados a tareas de reactivación y 4 a abandono de pozos.
Güenchenen cerró el acto con una definición personal y una convocatoria a los afiliados: "Santa Cruz me dio todo, esta actividad me dio todo", y sostuvo que "quiero que sean los trabajadores los que se acerquen a esta casa y sean protagonistas de esta nueva etapa".
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