El mandatario fue recibido con gritos y empujones en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en medio de su alineamiento con el gobierno de Javier Milei.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quedó en el centro de una escena política de fuerte carga simbólica: fue increpado e insultado al concurrir a votar en las elecciones de la Universidad Nacional de Cuyo, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, espacio donde también construyó parte de su trayectoria académica y política.
El episodio ocurrió durante la jornada electoral universitaria del martes 9 de junio, cuando la UNCuyo elegía nuevas autoridades. Según medios mendocinos, el mandatario llegó a emitir su voto como graduado y fue recibido con gritos, cánticos e insultos por parte de estudiantes y militantes opositores. La situación derivó en momentos de tensión, empujones y forcejeos entre sectores enfrentados, aunque sin incidentes de gravedad.
La reacción del radicalismo no tardó en llegar. La UCR Mendoza, la Juventud Radical y Franja Morada repudiaron públicamente lo ocurrido y denunciaron agravios e intimidaciones contra el gobernador. Para el oficialismo mendocino, el episodio no fue una simple protesta universitaria, sino una expresión de violencia política que debe ser rechazada.
Sin embargo, el hecho también expone una tensión política más profunda. Cornejo no es solo el gobernador de Mendoza: es uno de los dirigentes radicales con mayor peso territorial y uno de los mandatarios provinciales que más claramente viene acompañando el rumbo económico y político del presidente Javier Milei.
Ese alineamiento tiene costo. En sectores universitarios, gremiales y estudiantiles, el ajuste nacional sobre el sistema educativo, la discusión presupuestaria y la pérdida del poder adquisitivo de docentes y trabajadores universitarios generan un fuerte rechazo. En ese clima, Cornejo aparece como un blanco político de alto impacto: radical, gobernador, exdocente, egresado de la UNCuyo y aliado del cambio de modelo que impulsa la Casa Rosada.
La tensión universitaria no ocurre en el vacío. En su discurso de apertura de sesiones del 1° de mayo, Cornejo sostuvo que Argentina atraviesa un cambio de modelo que Mendoza acompaña. Esa frase sintetiza su ubicación actual en el tablero político: un gobernador radical que intenta diferenciar su gestión provincial, pero sin romper con la orientación nacional del gobierno libertario.
En paralelo, el mandatario busca consolidar volumen propio de cara al nuevo ciclo electoral. El 23 de mayo, en Mendoza, recibió a Mauricio Macri en el marco de la gira “Próximo Paso”, con la que el expresidente intenta reordenar al PRO y reposicionarse en la discusión nacional hacia 2027. El encuentro mostró que Cornejo sigue siendo una figura de consulta para los sectores del antiguo Juntos por el Cambio que buscan sobrevivir al reacomodamiento producido por el avance de Milei.
Mientras tanto, el gobernador también intenta mostrar agenda de gestión. En el cierre de la White Hat Conference 2026, realizada en Mendoza, anunció el envío a la Legislatura de un proyecto de Ley de Ciberseguridad. La iniciativa busca establecer un marco institucional para anticipar amenazas digitales, proteger infraestructuras críticas y fortalecer la capacidad de respuesta del Estado ante ciberataques.
Esa combinación resume el momento político de Cornejo: por un lado, gestión provincial, reformas institucionales y agenda tecnológica; por otro, alineamiento con Milei, conversaciones con Macri y resistencia creciente en sectores universitarios y opositores.
El episodio en la UNCuyo funciona como una postal de época. La universidad pública se ha convertido en uno de los escenarios donde más se expresa el rechazo al ajuste nacional. Y Cornejo, por su historia personal con esa casa de estudios y por su actual posicionamiento político, terminó absorbido por esa disputa.
La pregunta que queda abierta es hasta dónde ese alineamiento con el Gobierno nacional fortalecerá su proyección o, por el contrario, lo expondrá a mayores niveles de desgaste social. En Mendoza, Cornejo conserva poder territorial. Pero la escena universitaria mostró que ese poder convive con una tensión política cada vez más visible.
Lo ocurrido en la UNCuyo no fue solo un episodio incómodo durante una elección académica. Fue una señal: el clima social alrededor de la universidad, el ajuste y la política nacional también empieza a golpear a los gobernadores que decidieron acompañar el rumbo de Milei.