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Jue, Abr

Política

Los números que no cierran en la causa Adorni: Una remodelación integral, precio subvaluado y vendedoras que no curiosamente recuerdan nada.

Las declaraciones de las dos jubiladas que le vendieron el departamento de Caballito al jefe de Gabinete Manuel Adorni no despejaron ninguna duda. Las multiplicaron. Claudia Sbabo y Beatriz Viegas comparecieron ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el funcionario y coincidieron en lo esencial: no recordaban los detalles de la operación porque sus hijos se habían ocupado de todo. Tampoco pudieron explicar quién financió la remodelación integral del inmueble ubicado en la calle Miró al 500, un departamento de cuatro ambientes, 150 metros cubiertos, patio y cochera que pasó de un estado deplorable a completamente renovado entre la compra y la entrega al jefe de Gabinete.

Las imágenes del antes y el después del departamento, que circularon tras las declaraciones, grafican con precisión lo que los números ya venían sugiriendo: cocina, baños, vestidor, pisos de madera, cerramientos, lavadero, balcón y dos patios, todo reformado. Una obra de envergadura cuyo costo está siendo investigado por la fiscalía, que aún no pudo establecer quién la pagó ni por qué monto.

Una operación con demasiadas inconsistencias

La cadena de la compraventa arranca con Hugo Morales, exjugador de fútbol, que vendió el departamento en mal estado a Sbabo y Viegas por 200.000 dólares en abril de 2025 — a 1.333 dólares el metro cuadrado —, con urgencia por desprenderse del inmueble. La inmobiliaria cobró el 4% de comisión. Cinco meses después, las jubiladas vendieron a Adorni a 230.000 dólares, un 15% más caro. La diferencia de 30.000 dólares es el margen visible de la operación, pero no contempla el costo de las refacciones. Si ellas las pagaron, el negocio se licúa. Si no las pagaron, la pregunta obvia es quién lo hizo.

El valor de mercado de la zona complica aún más la ecuación. En Caballito, el metro cuadrado cotiza alrededor de 2.500 dólares. El precio al que Adorni adquirió la propiedad — 1.533 dólares el metro — está un 38% por debajo de ese valor. La propia inmobiliaria había puesto el departamento originalmente a la venta en 350.000 dólares. El fiscal tiene en su poder mensajes de personas que habían mostrado interés en comprarlo, lo que debilita el argumento de que había pocos interesados y que eso justificaba el precio bajo.

Las jubiladas, los hijos y el ingreso a Casa Rosada

Sbabo declaró que no conoce a Adorni. Viegas dijo que sí, a través de su hijo Pablo Martín Feijoo, quien comparte el colegio de sus hijos con los del jefe de Gabinete. Feijoo habría sido el articulador del negocio: le propuso a su madre la inversión bajo la modalidad de un "pasamanos" — comprar y vender rápido para obtener una diferencia — y habría acordado con Adorni que él mismo se encargaría de vender el departamento anterior del funcionario, ubicado en Avenida Asamblea, en Parque Chacabuco.

El detalle que la fiscalía no pasó por alto: Feijoo registró un ingreso a la Casa Rosada el 22 de octubre de 2025, pocas semanas antes de concretarse la venta a Adorni. La reserva de la operación, según la documentación que obra en el expediente, figura a nombre de Feijoo. Tanto él como el hijastro de Sbabo, Leandro Miano, comparten actividad en una desarrolladora denominada TJS Group S.R.L., en cuyo departamento se habría cerrado el trato.

Pollicita citó a Feijoo para declarar como testigo el próximo 22 de abril y le requirió la entrega de toda la documentación vinculada a las obras de remodelación. Dos días después, el 24, declarará el hombre que les vendió a Adorni y a su esposa, Bettina Angeletti, la casa en el country Indio Cuá, propiedad que también registra remodelaciones y que forma parte del mismo expediente.

El cuadro de gastos que Adorni deberá explicar

La causa por presunto enriquecimiento ilícito no se agota en el departamento de Caballito. El fiscal deberá establecer la coherencia entre los ingresos declarados del funcionario y un nivel de vida que creció de manera significativa desde el inicio de la gestión libertaria. En ese registro acumulado figuran los 30.000 dólares ya entregados a Sbabo y Viegas, los 30.000 pagados del préstamo otorgado por las policías Graciela y Victoria Cancio, los 25.000 desembolsados para la casa en el country Indio Cuá, más escrituras, expensas, servicios y colegio privado para sus hijos.

A eso se suma la confirmación de un viaje a Aruba a fines de 2024 con toda la familia, en primera clase, con un costo total de 5.800 dólares. En el período en que se registran esos gastos, Adorni percibía aproximadamente 3,5 millones de pesos mensuales. Actualmente cobra el doble.

La hipótesis que la fiscalía no descarta es que el departamento haya sido adquirido con fondos del propio Adorni bajo un esquema simulado, diseñado para dar apariencia de legitimidad a la operación. Los testimonios de Sbabo y Viegas, lejos de desactivar esa línea de investigación, la alimentaron.

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