Un estudio internacional confirmó que el calentamiento de los océanos y el deshielo acelerado explican el aumento global del nivel del mar, una amenaza que seguirá durante siglos.
El aumento del nivel del mar dejó de ser una advertencia lejana para convertirse en una señal concreta del cambio climático. Un nuevo estudio internacional confirmó que los océanos suben hoy a un ritmo casi dos veces mayor que el observado en la década de 1960, impulsados principalmente por el calentamiento del agua y el deshielo acelerado de glaciares y grandes capas de hielo.
La investigación, publicada en Science Advances y encabezada por científicos chinos junto a equipos de distintos países, ofrece la explicación más clara hasta el momento sobre los factores que empujaron el aumento global del nivel del mar durante los últimos 60 años. El trabajo también resolvió una discrepancia que durante años complicó a los especialistas: la diferencia entre el aumento observado y la suma de las causas conocidas.
Según el estudio, desde 1960 el nivel global del mar creció en promedio 2,06 milímetros por año. Pero el dato más inquietante aparece en las últimas dos décadas: entre 2005 y 2023, el ritmo trepó a 3,94 milímetros anuales. La aceleración confirma que el proceso no sólo continúa, sino que gana velocidad a medida que el planeta acumula calor.
El principal factor es el calentamiento de los océanos, responsable del 43% del aumento total desde 1960. Cuando el agua de mar se calienta, se expande y ocupa más espacio. Ese fenómeno, conocido como expansión térmica, eleva el nivel de los océanos incluso sin que ingrese agua adicional desde el deshielo.
El segundo gran motor es la pérdida de hielo. Los glaciares de montaña explican el 27% del aumento, mientras que la capa de hielo de Groenlandia aporta el 15% y la Antártida el 12%. Los cambios en el almacenamiento de agua terrestre completan el cuadro con el 3% restante.
La investigación muestra además que el peso de cada factor fue cambiando con el tiempo. En las primeras décadas analizadas, el calentamiento oceánico y las variaciones en el almacenamiento de agua terrestre tenían mayor influencia. Desde la década de 1990, en cambio, la pérdida acelerada de hielo en glaciares, Groenlandia y la Antártida empezó a ocupar un lugar cada vez más determinante.
Durante años, los científicos detectaban una brecha incómoda: el mar subía más de lo que podían explicar con las mediciones disponibles sobre temperatura oceánica, deshielo y movimientos de agua. El nuevo estudio sostiene que esa diferencia finalmente pudo cerrarse gracias a mejores instrumentos, correcciones satelitales más precisas y métodos refinados para medir tanto el movimiento de la tierra cerca de mareógrafos costeros como la pérdida de hielo polar.
El profesor John Abraham, de la Universidad de St. Thomas y coautor del trabajo, explicó que durante años existió una discrepancia frustrante entre la magnitud del aumento observado y la capacidad de explicarlo a partir de sus causas individuales. Según señaló, los nuevos instrumentos y análisis permiten ahora explicar el fenómeno con mayor certeza.
El equipo internacional incluyó investigadores del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, la Universidad de Tulane, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de la NSF, la Universidad de St. Thomas y colaboradores científicos en Francia. Uno de los avances mencionados fue la corrección de observaciones satelitales que se habían desviado gradualmente después de 2015.
El hallazgo tiene una consecuencia directa: refuerza la confianza en las proyecciones climáticas. Si los científicos pueden cerrar la brecha entre lo observado y las causas físicas del fenómeno, también pueden mejorar los modelos que anticipan cuánto y cómo seguirá subiendo el mar en las próximas décadas.
La parte más preocupante es que el aumento del nivel del mar no se detendrá rápido, incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero logran estabilizarse en algún momento. Los océanos se calientan lentamente y almacenan enormes cantidades de calor en sus profundidades. A la vez, los glaciares y las capas de hielo responden con demora al calentamiento ya acumulado.
Esa inercia convierte al aumento del nivel del mar en un proceso persistente y difícil de revertir. Los investigadores prevén que continuará durante siglos, con consecuencias para zonas costeras, ciudades, infraestructura, ecosistemas y comunidades expuestas a inundaciones, erosión y pérdida de territorio.
El estudio no presenta una alarma abstracta. Describe un mecanismo físico que ya está en marcha: el planeta se calienta, los océanos absorben calor, el agua se expande y el hielo se derrite. Esa combinación empuja una suba sostenida del nivel del mar que avanza con más fuerza que hace seis décadas.
La confirmación científica llega en un momento en que la crisis climática exige decisiones de largo plazo. El aumento del mar no se percibe de un día para el otro, pero sus efectos se acumulan. Y cuando el océano avanza, retroceder no depende de una obra aislada ni de una promesa política. Depende de reducir las causas del calentamiento y de preparar a las comunidades para un cambio que ya empezó.
Fuente: DOI: 10.1126/sciadv.aea0652