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Vie, May

Interés General

El colapso de la red pluviocloacal de SPSE en el centro de Río Gallegos dejó comercios inundados y obligó al Municipio a asistir a los damnificados.

El sector céntrico de Río Gallegos volvió a pagar el costo de la desidia de la empresa provincial. Un nuevo colapso de la red pluviocloacal en las inmediaciones de avenida Kirchner y Corrientes dejó comercios inundados y forzó la intervención directa del Municipio para asistir a los afectados.

No es la primera vez, ni la segunda.

La Municipalidad de Río Gallegos debió intervenir en la calle Entre Ríos entre Avenida Néstor Kirchner y Zapiola, en pleno centro de la ciudad, luego de registrarse un colapso de las redes cloacales como consecuencia de la falta de mantenimiento del sistema por parte de Servicios Públicos. La escena se repite con una regularidad que ya no admite la palabra "imprevisto": agua servida en la vereda, locales comerciales anegados y trabajadores municipales limpiando lo que la empresa provincial no mantuvo.

El diagnóstico ya estaba sobre la mesa

La denuncia formal llegó el 3 de marzo de 2026, cuando el director de Mantenimiento de Redes Pluvio-Cloacales de la Municipalidad de Río Gallegos, Fernando Silvera, recorrió distintas estaciones de bombeo cloacal pertenecientes a Servicios Públicos Sociedad del Estado y advirtió que varias se encuentran fuera de servicio o funcionando de manera parcial, lo que genera un grave impacto sobre la red cloacal y pluvial del ejido urbano.

Durante la recorrida, Silvera detectó varias bombas fuera de servicio y fue contundente: "Vamos a pedir la intervención urgente de quien corresponda para que se active el sistema de bombas, porque hay estaciones paralizadas por falta de mantenimiento y por ausencia de equipamiento". El funcionario explicó que la inoperatividad de estas estaciones termina trasladando el problema a la infraestructura municipal, saturando redes que sí se encuentran en funcionamiento.

Los ejemplos concretos no son anecdóticos.

La estación de bombeo ubicada en Chiclana y Almirante Brown está fuera de servicio y ello afecta a amplios sectores de la ciudad, generando desbordes y rebalses que impactan directamente en la calidad de vida de los vecinos. Asimismo, la estación de Orkeke y Piedrabuena también está fuera de servicio, al igual que otras dos o tres estaciones que fueron chequeadas.

La conclusión de Silvera no deja margen de interpretación: "Toda nuestra red está colapsada porque el sistema de bombeo no funciona como debería."

Cuando la desidia tiene dirección

Según explicó el funcionario, la inoperatividad de las estaciones provinciales traslada la presión a la infraestructura municipal, generando una sobrecarga que termina afectando tanto la red cloacal como la pluvial. "Al no funcionar las estaciones de Servicios Públicos, nuestras estaciones trabajan al límite y el sistema colapsa", remarcó.

Desde el Municipio señalaron que la situación es conocida, reiterada y evitable, y que resulta indispensable que el organismo responsable asuma su rol y garantice el mantenimiento y funcionamiento pleno de las estaciones, para evitar que el peso de la desidia recaiga sobre la infraestructura municipal y, fundamentalmente, sobre los vecinos de Río Gallegos.

El propio titular de SPSE había reconocido en mayo de 2025 la magnitud del deterioro acumulado.

Jorge Avendaño, presidente de la empresa, admitió: "Cuando nos hicimos cargo, nos encontramos con un panorama muy devastador en cuanto a los servicios energéticos y el saneamiento de agua y cloaca. El atraso que había en el mantenimiento era muy grande y las consecuencias se veían a diario en el mal servicio que se estaba prestando."
La pregunta que nadie en la empresa provincial responde es por qué, un año después de ese diagnóstico, las estaciones de bombeo del centro de Río Gallegos siguen sin funcionar.

El comercio en el peor momento posible

El episodio no ocurre en el vacío. El tejido comercial de Río Gallegos lleva más de un año en retroceso sostenido. Río Gallegos atraviesa un proceso sostenido de cierre de comercios que tuvo su punto más crítico durante 2025, con más de 150 locales que bajaron sus persianas, mientras que hasta septiembre se habían firmado 180 bajas comerciales sobre un total aproximado de 2.800 comercios habilitados en la ciudad.

El impacto se concentró principalmente en el centro de la capital santacruceña, donde históricamente se registra la mayor densidad comercial. Indumentaria, calzado, cafeterías y locales gastronómicos fueron los rubros más afectados.

Sobre ese tejido ya fragilizado, el colapso de una red que no tiene mantenimiento no es un accidente: es una política de abandono que tiene víctimas concretas.
Desde el Municipio sostienen que se trata de una problemática conocida y reiterada, que podría evitarse con tareas regulares de mantenimiento y una adecuada provisión de equipamiento.

Mientras los comerciantes del centro de Río Gallegos sacan el agua de sus locales, la empresa provincial que administra el gobernador Claudio Vidal sigue sin dar explicaciones. El Municipio asistió a los afectados. SPSE, una vez más, brilló por su ausencia.

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