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Dom, Ene

Ciencia y Tecnología

Un estudio con más de 100.000 adultos halló un aumento significativo del riesgo metabólico vinculado a aditivos comunes.

Un estudio de seguimiento a largo plazo realizado en más de 100.000 adultos encontró una asociación sólida entre una mayor ingesta de conservantes alimentarios y un aumento significativo del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, una de las enfermedades crónicas más extendidas a nivel global.

La investigación fue liderada por científicos de Inserm, INRAE, Universidad Sorbonne Paris Nord, Université Paris Cité y Conservatoire national des arts et métiers, en el marco del equipo de Epidemiología Nutricional (CRESS-EREN). Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Communications.

Conservantes: omnipresentes en la dieta moderna

Los conservantes forman parte del amplio universo de los aditivos alimentarios y se utilizan de manera masiva para prolongar la vida útil de los productos procesados. Su presencia es prácticamente ubicua: de los 3,5 millones de alimentos y bebidas registrados en la base de datos Open Food Facts World en 2024, más de 700.000 contienen al menos un conservante.

Los investigadores distinguieron dos grandes grupos:

Conservantes no antioxidantes, que inhiben el crecimiento microbiano o retrasan reacciones químicas.
Aditivos antioxidantes, que reducen el daño causado por la exposición al oxígeno.

En las etiquetas, estos compuestos aparecen identificados por códigos europeos, principalmente entre E200–E299 (conservantes) y E300–E399 (antioxidantes).

Cómo se hizo el estudio

El análisis se basó en datos de la cohorte NutriNet-Santé, un estudio poblacional iniciado en 2009 que siguió a 108.723 adultos franceses hasta 2023. Los participantes informaron de manera periódica su alimentación, estado de salud, antecedentes médicos y estilo de vida, incluyendo registros detallados de alimentos consumidos durante distintos períodos de 24 horas.

Los investigadores cruzaron esa información con bases de datos oficiales (Open Food Facts, Oqali, EFSA) para estimar con precisión la exposición individual a conservantes a lo largo del tiempo. En total se identificaron 58 aditivos relacionados con conservantes, de los cuales 17 fueron analizados en profundidad por su consumo extendido.

Resultados: mayor consumo, mayor riesgo

Durante el seguimiento se detectaron 1.131 casos de diabetes tipo 2. Tras ajustar por múltiples factores (edad, sexo, tabaquismo, actividad física, calidad de la dieta y consumo calórico), los resultados mostraron asociaciones contundentes:

Consumo total de conservantes: +47 % de riesgo de diabetes tipo 2.
Conservantes no antioxidantes: +49 % de riesgo.
Aditivos antioxidantes: +40 % de riesgo.

De los 17 conservantes evaluados individualmente, 12 se asociaron de forma significativa con mayor riesgo, entre ellos el nitrito de sodio (E250), el sorbato de potasio (E202), el propionato de calcio (E282) y aditivos antioxidantes como el ácido cítrico (E330) y el ascorbato de sodio (E301).

Qué advierten las investigadoras

“Este es el primer estudio a nivel mundial que analiza de manera directa la relación entre conservantes alimentarios y la incidencia de diabetes tipo 2. Si bien los resultados deben confirmarse, son coherentes con datos experimentales previos que sugerían efectos metabólicos adversos”, explicó Mathilde Touvier, directora de investigación del Inserm y coordinadora del trabajo.

Por su parte, Anaïs Hasenböhler, investigadora doctoral del equipo EREN, sostuvo que los hallazgos “refuerzan la necesidad de revisar las regulaciones sobre el uso generalizado de aditivos alimentarios para mejorar la protección del consumidor”.

Las autoras subrayan que los resultados respaldan las recomendaciones de salud pública que promueven priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados y reducir al máximo el consumo de aditivos innecesarios.

 

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