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Sáb, Mar

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El hecho ocurrió en una inmobiliaria de la zona sur de la ciudad y derivó en una investigación interna de la fuerza para determinar responsabilidades.

El hecho ocurrido en la ciudad de Rosario y derivó en la intervención de Gendarmería Nacional y en la apertura de actuaciones administrativas dentro de la fuerza. Un efectivo dejó su arma reglamentaria como garantía en una inmobiliaria de la zona sur tras asegurar que no contaba con dinero para afrontar una deuda vinculada al alquiler y a otros gastos.

El hecho ocurrió en una oficina ubicada sobre la calle Necochea al 2900. Allí, el encargado del local se comunicó con la institución para informar que tenía en su poder un arma perteneciente a un integrante de la fuerza federal. A partir de ese aviso, personal de Gendarmería fue enviado al lugar para recuperar el armamento y constatar lo ocurrido.

De acuerdo con el relato recogido en el lugar, el protagonista del episodio es un gendarme identificado como René R., de alrededor de 40 años. El hombre se había presentado días antes en la inmobiliaria y explicó que atravesaba dificultades para afrontar el pago del alquiler y otros gastos vinculados a su vivienda.

Según la versión aportada por el encargado, el efectivo dejó voluntariamente su pistola calibre 9 milímetros como garantía hasta poder regularizar la deuda pendiente. El arma permaneció en la oficina hasta que la situación fue informada a la fuerza.

Una vez notificada, Gendarmería envió personal para retirar el arma reglamentaria. El episodio quedó bajo análisis interno con el objetivo de establecer si existieron irregularidades y determinar posibles responsabilidades administrativas del efectivo involucrado.

Aunque el hecho ocurrió a fines de febrero, tomó estado público recién en los últimos días y generó repercusiones más allá de la situación puntual. El caso volvió a poner en discusión las condiciones económicas que enfrentan muchos integrantes de las fuerzas federales que prestan servicio en grandes centros urbanos.

En ciudades con altos costos de vida, varios efectivos deben afrontar alquileres y gastos cotidianos que, según fuentes del sector, superan los ingresos iniciales dentro de la fuerza. En ese contexto, la situación protagonizada por el gendarme rosarino coincidió con distintos reclamos salariales que se mantienen activos en el ámbito de Seguridad.

En las provincias de Catamarca y Jujuy, por ejemplo, policías retirados y familiares de agentes en actividad realizan manifestaciones en reclamo de mejoras en los haberes. En Santa Fe, semanas atrás, también se registraron protestas vinculadas al mismo tema.

Durante esas movilizaciones, algunos sectores denunciaron que el sueldo básico de los efectivos rondaría los 200 mil pesos, una cifra que consideran insuficiente frente al costo de vida. En ese marco, reclamaron la intervención del gobernador Maximiliano Pullaro para avanzar en una recomposición salarial.

El episodio ocurrido en Rosario quedó ahora bajo evaluación administrativa dentro de Gendarmería, mientras el caso reaviva un debate que atraviesa a distintas fuerzas de seguridad en el país.

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