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Lun, Ene

Economía

Ni los supermercados se salvan: el consumo se traslada a autoservicios y ferias por necesidad. La industria acusa recibo de un derrumbe generalizado.

La economía argentina entra al 2026 en estado de letargo. El consumo, el gran motor del mercado interno, sigue paralizado, y la industria, que depende de ese dinamismo, se encamina a otro año en rojo. Las cifras de noviembre consolidan una tendencia preocupante: salarios que no se recomponen, crédito estancado, demanda debilitada y fábricas en retroceso.

La Unión Industrial Argentina (UIA) fue clara: la producción industrial cayó 6% interanual y 1% respecto a octubre, con desplomes en sectores clave como el automotriz (-22,1%), el cemento (-7,7%) y los insumos de construcción (-7,1%). La caída del consumo energético en grandes industrias (-5,8%) es otro síntoma de parálisis.

El informe de Orlando J. Ferreres y Asociados tampoco da respiro: caídas en maquinaria y equipos (-17,8%), plásticos (-17,3%), minerales no metálicos (-3,9%), papel y textil. Alimentos y bebidas cayeron 1,2%, con un bajón marcado en la faena bovina (-9,2%).

La única excepción: sectores defensivos como farmacia y refinación, que crecieron marginalmente. Pero el panorama es claro: la economía real no encuentra reactivación sin poder adquisitivo ni confianza.

Ni siquiera los optimistas lo niegan

Incluso la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), cercana al oficialismo, admitió una caída del consumo del 2,8% interanual y 1,3% mensual en noviembre. Es la primera vez que su Índice de Consumo (IC) refleja esta tendencia, lo que quiebra el discurso de estabilidad pos electoral.

El diagnóstico de la CAC es leve: se culpa al aumento de precios minoristas. Pero una encuesta de la UBA deja ver la dimensión social del ajuste: el 72% de los argentinos recortó gastos personales o familiares, y el 43% realizó recortes significativos. Solo un 5% mejoró su nivel de consumo.

La falta de recomposición salarial y el estancamiento del crédito explican una parte. La otra es estructural: el modelo económico basado en la restricción del gasto y la demanda genera un círculo recesivo que se retroalimenta.

Supermercados con luz tenue

El Indec mostró un aumento del 2,7% interanual en supermercados en octubre, pero el resto de las mediciones no lo avalan. Las consultoras privadas indican caídas de hasta 4%, y un traslado del consumo a autoservicios y ferias.

¿Por qué? Porque las familias planifican, recortan y compran en función de lo urgente. Los mayoristas, que abastecen a estos canales, cayeron 9,3% interanual. El acumulado del año también es negativo (-7,6%).

Incluso los centros de compras, otrora símbolo del consumo urbano, registran un retroceso del 4,7% interanual. Nada escapa al freno.

Claves económicas para 2026:

• Salarios reales bajos: sin recomposición salarial, el consumo seguirá planchado.
• Crédito estancado: tarjetas y préstamos personales no repuntan.
• Industria dependiente del mercado interno: automotriz, alimentos, maquinaria y construcción son los más golpeados.
• Modelo restrictivo: la política fiscal del gobierno limita la capacidad de recuperación.
• Cambios de hábito: migración del consumo a canales más baratos y mayor planificación.
• Pérdida de expectativas: las proyecciones privadas advierten que el ajuste no alcanza sin estímulos.

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