Según el INDEC, el 22,5% de los supermercados reducirá sus dotaciones y más de la mitad atribuye la crisis a la caída de la demanda por falta de poder adquisitivo en las familias Argentinas
El comercio supermercadista arranca el año con señales de alarma. Según la encuesta de Tendencias de Negocios difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el escenario del consumo y la actividad comercial seguirá en un cono de sombras, con empresarios que anticipan ajustes y pocas expectativas de recuperación en el corto plazo.
El Índice de Confianza Empresarial (ICE) cayó en enero a 1,3 puntos. El indicador surge del promedio del diferencial entre respuestas positivas y negativas en tres preguntas formuladas a un conjunto de empresas de supermercados y autoservicios mayoristas. Aunque el valor todavía se mantiene en terreno positivo, confirma una tendencia descendente iniciada en noviembre de 2025 y que ya acumula tres meses consecutivos de retroceso. La dinámica contrasta con el período mayo-septiembre del año pasado, cuando la confianza se ubicaba en valores negativos.
La percepción sobre la situación actual es marcadamente desfavorable. El 25% de los supermercadistas calificó su negocio como “malo”, mientras que apenas el 8,8% lo consideró “bueno”. De cara al próximo trimestre, el 80% cree que el escenario no cambiará o incluso empeorará: un 71,3% estima que seguirá igual y un 8,8% anticipa un deterioro adicional. Solo un 20% se muestra optimista.
En materia de empleo, la señal es contundente. El 22,5% de los empresarios adelantó que reducirá sus dotaciones en el próximo trimestre y ninguno proyecta incorporar personal. El ajuste laboral aparece así como una respuesta directa al freno en las ventas.
El relevamiento también indaga sobre el estado de los stocks. Un 21,3% de las firmas reconoce que se encuentran por debajo de lo normal, mientras que el 12,9% considera que están por encima de los niveles adecuados. La lectura sugiere cautela en la reposición de mercadería en un contexto de demanda debilitada.
La situación financiera tampoco ofrece alivio. El 15% de las empresas la describe como “mala” y apenas el 7,5% como “buena”. El acceso al crédito es “difícil” para el 32,8% del sector, frente a un marginal 3,8% que lo percibe como “fácil”.
En paralelo, casi seis de cada diez empresarios —el 57,5%— reconocieron haber aumentado precios. Al analizar las causas del mal desempeño, el 52,5% apuntó directamente a la caída de la demanda como principal factor explicativo.
El cuadro general combina menor consumo, expectativas moderadas o negativas y decisiones empresariales orientadas a la reducción de costos. Sin perspectivas de contratación y con ajustes en marcha, el comercio supermercadista enfrenta un trimestre atravesado por la cautela y la incertidumbre.
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