Daniel Peralta puso en palabras el principal objetivo político del nuevo Partido Justicialista de Santa Cruz: recuperar la gobernación en 2027.
El exgobernador y actual diputado provincial fue uno de los oradores durante el acto en el que Pablo Grasso asumió la presidencia del Consejo Provincial del PJ. Allí, Peralta también asumió como congresal nacional y convocó al peronismo a dejar atrás las divisiones internas para construir una alternativa electoral común.
“El año que viene vamos a poner a un compañero peronista en la Casa de Gobierno”, afirmó, en una definición que marcó con claridad el horizonte de la nueva conducción partidaria.
Peralta respaldó además a Grasso como una de las figuras centrales del proceso de reorganización política y pidió que intendentes, dirigentes, militantes y organizaciones trabajen territorialmente para reconstruir el vínculo con los vecinos.
El exmandatario puso el foco también en la situación social y económica. Cuestionó las políticas del presidente Javier Milei y del gobernador Claudio Vidal, y habló de aumento de la desocupación, pérdida del poder adquisitivo y dificultades en áreas como salud, educación y contención social.
Sus críticas más directas estuvieron dirigidas a la gestión provincial.
“Fijate en la salud, en la educación, en la justicia, en los salarios bajo la línea de pobreza, rozando la indigencia”, planteó Peralta al dirigirse a Vidal.
También denunció un supuesto “apriete” al Municipio de Río Gallegos por sus diferencias políticas con el Gobierno provincial, aunque remarcó que la estrategia del peronismo será electoral.
“Nosotros no somos golpistas. No te preocupes, nosotros vamos a trabajar para que el 10 de diciembre del 2027 entre por la puerta grande de la Casa de Gobierno un compañero del peronismo”, sostuvo.
El mensaje de Peralta se complementó con el discurso de Grasso, quien había llamado previamente a terminar con el “yoísmo” y los proyectos individuales dentro del PJ.
La coincidencia entre ambos dejó expuesta la orientación que busca adoptar el partido después del recambio de autoridades: unidad interna, reconstrucción territorial y una estrategia electoral enfocada en volver a gobernar Santa Cruz.
El acto también marcó el regreso de Peralta a un rol partidario de peso, esta vez como congresal nacional, después de haber gobernado la provincia entre 2007 y 2015.
Su intervención tuvo así un doble significado: respaldar la nueva conducción de Grasso y, al mismo tiempo, ordenar el discurso del peronismo detrás de un objetivo concreto para 2027.