El peronismo cordobés consiguió este domingo uno de sus triunfos políticos más simbólicos de los últimos años. Germán Font ganó la elección municipal de Marcos Juárez por más de 25 puntos y puso fin a un ciclo de más de medio siglo sin victorias justicialistas en una ciudad considerada históricamente uno de los principales bastiones del antiperonismo provincial.
El resultado tiene además una fuerte carga nacional. Marcos Juárez fue bautizada por Mauricio Macri como el “kilómetro cero” de Cambiemos después del triunfo que en 2014 anticipó la conformación de la alianza que un año más tarde lo llevaría a la Presidencia.
Font, candidato de Generación Marcos Juárez, obtuvo alrededor del 46% de los votos y derrotó con amplitud al exintendente Pedro Dellarossa, una figura histórica del PRO local.
Aunque compitió con un sello de perfil vecinal, Font contó con el respaldo político del gobernador Martín Llaryora y logró reunir detrás de su candidatura a sectores del peronismo cordobés, el Frente Renovador y dirigentes vinculados al kirchnerismo.
La magnitud de la diferencia convirtió la elección en algo más que una disputa municipal.
Para el oficialismo provincial, el resultado refuerza una estrategia que Llaryora viene desplegando en distintos territorios: construir candidaturas amplias, con fuerte identidad local, capaces de incorporar sectores diversos sin quedar atadas exclusivamente al sello tradicional del PJ.
El antecedente inmediato es significativo. En 2023, Daniel Passerini ganó la intendencia de Córdoba capital frente a Rodrigo de Loredo. Un año después, Guillermo de Rivas se impuso en Río Cuarto aun con el peronismo dividido. Ahora Marcos Juárez completa una secuencia de triunfos en escenarios que inicialmente aparecían complejos para el oficialismo provincial.
El golpe más fuerte quedó del lado de la oposición.
Dellarossa buscaba regresar a la intendencia después de haber integrado el gabinete de Llaryora, pero terminó pagando también el desgaste de la gestión municipal saliente encabezada por Sara Majorel.
El resultado encendió además las alarmas entre radicales, libertarios y sectores del PRO. Rodrigo de Loredo advirtió tras la elección que una oposición fragmentada puede abrirle al peronismo el camino para retener la Provincia en 2027.
La Libertad Avanza no presentó candidato propio con su sello, una decisión que redujo la nacionalización de la campaña y dejó la competencia concentrada en dirigentes locales.
Ese escenario favoreció una elección de características particulares: sin grandes actos nacionales y con un peronismo que evitó exponer en primer plano a sus principales figuras, pero que trabajó territorialmente para consolidar la candidatura de Font.
Llaryora tampoco participó de los festejos, aunque dirigentes de su Gobierno estuvieron presentes y el gobernador celebró públicamente el resultado.
El dato político central es difícil de soslayar: el peronismo consiguió una victoria contundente precisamente en el lugar donde el macrismo construyó uno de los símbolos fundacionales de Cambiemos.
Por eso, dentro del espacio de Llaryora comenzaron a definir el resultado con una frase que condensa la importancia del triunfo: Marcos Juárez pasó de ser el “kilómetro cero” de Cambiemos al “kilómetro cero de la unidad peronista”.
La elección es municipal y no puede trasladarse automáticamente a una disputa provincial. Pero la diferencia obtenida, la reunificación de sectores del peronismo y el peso simbólico de la ciudad convierten el resultado en una señal que ya empieza a proyectarse hacia 2027.