El gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner mantuvieron un encuentro en la Gobernación bonaerense, en La Plata, para ratificar el acuerdo de conducción del Partido Justicialista provincial y reducir las tensiones entre sus respectivos sectores. La reunión permitió ordenar cuestiones institucionales del partido, aunque las diferencias sobre la estrategia electoral y las candidaturas de 2027 continúan sin resolverse.
La cumbre se desarrolló antes de la reunión del Consejo Provincial del PJ prevista para este miércoles 4 de noviembre. Participaron la vicegobernadora Verónica Magario y el diputado provincial Mariano Cascallares por el sector del gobernador, mientras que Máximo Kirchner estuvo acompañado por Facundo Tignanelli, presidente del bloque de diputados bonaerenses de Fuerza Patria, y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín.
Desde ambos espacios calificaron el encuentro como positivo y señalaron que estuvo concentrado en aspectos organizativos. El objetivo principal fue garantizar el funcionamiento de los órganos partidarios y avanzar con la convocatoria al Congreso del PJ bonaerense, prevista tentativamente para el 14 de noviembre.
Durante la reunión se ratificó el entendimiento alcanzado en febrero, mediante el cual Kicillof asumió la presidencia del Partido Justicialista provincial. Máximo Kirchner quedará al frente del Congreso partidario y el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, continuará presidiendo la Junta Electoral.
La distribución de responsabilidades busca mantener un equilibrio entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio político que conduce Kicillof, y La Cámpora, organización referenciada en Máximo Kirchner.
Sin embargo, el acuerdo no representa una solución definitiva a la disputa interna. El Congreso partidario tiene atribuciones para definir alianzas, intervenir en decisiones electorales y modificar aspectos de la organización del PJ, por lo que su conducción tendrá importancia en el armado político del próximo año.
El acercamiento se produjo después de varios días de declaraciones cruzadas entre referentes del kicillofismo y el kirchnerismo. Uno de los episodios que reactivó la discusión fueron las expresiones de Cristina Fernández de Kirchner en una entrevista con The Washington Post, donde dejó abierta la posibilidad de volver a competir por la Presidencia si consigue recuperar sus derechos políticos.
La exmandataria cumple una condena de seis años de prisión en la causa Vialidad y tiene una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Por ese motivo, cualquier eventual candidatura depende de una modificación de su situación judicial.
Las declaraciones tuvieron repercusiones dentro del peronismo bonaerense, donde sectores del MDF impulsan la proyección nacional de Kicillof como posible candidato presidencial.
El ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco, sostuvo que las candidaturas deberán definirse durante 2027 y reiteró la posición del espacio a favor de utilizar las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) para resolver las diferencias.
En la misma línea, el intendente de Ensenada, Mario Secco, defendió una eventual candidatura presidencial del gobernador y aseguró que alrededor de 50 intendentes acompañan su construcción política.
Otro punto de conflicto es la posibilidad de modificar la ley bonaerense 14.836, que limita a dos los mandatos consecutivos de los intendentes. Kicillof se comprometió a impulsar cambios en esa normativa, una demanda de numerosos jefes comunales que buscan acceder a nuevas reelecciones.
La propuesta, sin embargo, encuentra resistencias dentro del propio peronismo, especialmente en el Frente Renovador de Sergio Massa, además de cuestionamientos de sectores opositores.
Estos temas forman parte de las discusiones que atraviesan al PJ bonaerense mientras sus dirigentes intentan definir cómo enfrentar el próximo proceso electoral.
El encuentro entre Kicillof y Máximo Kirchner permitió evitar que las diferencias políticas bloquearan la organización partidaria. La convocatoria al Congreso y la continuidad del reparto de responsabilidades representan un entendimiento institucional, pero no implican un acuerdo sobre las candidaturas presidenciales o provinciales.
De esta manera, el peronismo bonaerense logró una tregua interna para avanzar con su funcionamiento orgánico. La discusión de fondo continuará durante los próximos meses, cuando los distintos sectores deban definir si consiguen construir una estrategia electoral compartida o si sus diferencias terminan resolviéndose mediante una competencia interna.