El Equipo de Negociación Policial de Santa Cruz encabezará este 29 de septiembre el Primer Encuentro Internacional de Equipos de Negociación Policial. La jornada reunirá a especialistas de distintas provincias argentinas y representantes de Brasil, Ecuador y Perú para intercambiar experiencias sobre situaciones de crisis, salud mental, tecnología, protocolos y coordinación operativa. El encuentro se realiza, además, mientras la provincia avanza en la reglamentación de la Ley de Prevención del Suicidio.
Santa Cruz será sede este 29 de septiembre del Primer Encuentro Internacional de Equipos de Negociación Policial, una jornada virtual organizada por el Equipo de Negociación de la Policía provincial que reunirá a especialistas de distintas fuerzas argentinas y representantes de Brasil, Ecuador y Perú.
La incorporación reciente de Ecuador y Perú amplió una convocatoria que inicialmente tenía como participantes extranjeros principalmente a unidades brasileñas y terminó convirtiendo al encuentro en un espacio regional de intercambio entre especialistas en negociación de situaciones críticas.
La actividad comenzará a las 8:30 y se desarrollará durante la mañana. La programación original distribuye las exposiciones en turnos de 13 minutos: diez minutos para la presentación de cada equipo y tres para una ronda de preguntas.
Entre los temas previstos aparecen la organización de los grupos de negociación, la intervención en situaciones de crisis, la salud mental de los propios negociadores después de una intervención, la utilización de nuevas tecnologías, el trabajo dentro de establecimientos penitenciarios y el análisis de experiencias concretas.
Al frente de la organización se encuentra el comisario Elbio Ramírez, jefe del Equipo de Negociación Policial de Santa Cruz y negociador.
El equipo actual fue constituido formalmente el 3 de septiembre de 2025, aunque Ramírez explicó que existieron experiencias anteriores dentro de la Policía provincial y que él mismo formó parte de distintos grupos de negociación desde 2015.
Actualmente está compuesto por dos negociadores y dos psicólogas, todos con especialización en negociación policial para situaciones de crisis.
Según explicó Ramírez, convertirse en negociador no consiste solamente en realizar un curso. El proceso comienza por determinar si el efectivo cuenta con un perfil psicológico adecuado, continúa con una capacitación específica y requiere posteriormente entrenamiento y trabajo permanente en equipo.
Entre los centros de formación a los que recurren negociadores argentinos mencionó al GEOF de la Policía Federal, el Grupo Halcón de la Policía Bonaerense y el ETER de Córdoba.
De Santa Cruz a la región
La programación inicial contempla exposiciones de la TOE de la Policía de Santa Fe; el Departamento de Negociación de la Policía de Misiones; la División Negociadores de la Policía de Alto Riesgo de Corrientes; el D.O.E. Kuntur de Catamarca; el GATE de Brasil; el Equipo de Negociación ETER de Córdoba; representantes del Servicio Penitenciario de Buenos Aires; el BOPE de la Policía Militar de Brasil; equipos de Mendoza; el propio Equipo de Negociación de Santa Cruz y especialistas de las Fuerzas Especiales de Tucumán.
A esa nómina se sumaron posteriormente representantes de Ecuador y Perú, ampliando el alcance internacional del encuentro.
La diversidad de participantes permite comparar estructuras y experiencias diferentes. Santa Fe expondrá sobre organización y modelos de trabajo; Misiones abordará la salud mental posterior a una intervención; Corrientes analizará la realidad actual del negociador policial; el Servicio Penitenciario bonaerense explicará el papel del negociador dentro de establecimientos carcelarios; el BOPE brasileño presentará el estudio de un caso y Tucumán abordará situaciones de tirador activo y utilización de tecnología.
Santa Cruz tendrá a su cargo un tema que atraviesa buena parte de los nuevos desafíos de la especialidad: la tecnología aplicada a la negociación policial.
Para Ramírez, uno de los objetivos fundamentales es conocer cómo trabajan otros equipos, actualizar procedimientos y abrir discusiones que después puedan continuar de manera específica entre especialistas.
Cuando una crisis empieza con una llamada al 911
Pero detrás del encuentro existe un problema que excede a una jornada de capacitación.
Ramírez vinculó la iniciativa con las actividades que se desarrollan durante septiembre en torno a la prevención del suicidio y con la creciente intervención policial ante situaciones protagonizadas por personas atravesando crisis emocionales o conductas suicidas.
Ese fenómeno llevó al equipo santacruceño a mirar un punto particularmente sensible de la respuesta estatal: qué ocurre desde el momento mismo en que una persona llama al 911.
El primer contacto con alguien atravesando una crisis no necesariamente será un negociador, un psicólogo o un médico. Puede ser simplemente el operador que atiende el teléfono.
Ramírez explicó que existen personas que llaman al sistema de emergencias porque necesitan hablar con alguien y que, en algunos casos, detrás de esa comunicación puede existir una conducta suicida o una situación de riesgo.
Por esa razón, el Equipo de Negociación propone fortalecer la capacitación de los operadores.
La preparación debería permitirles identificar determinadas señales, mantener el contacto verbal, saber cuándo activar un protocolo, a quién convocar inmediatamente y cómo comenzar a ordenar el operativo mientras llegan los especialistas.
La actuación no termina en la conversación telefónica.
Según explicó Ramírez, desde el sistema de emergencias también puede coordinarse la ubicación y el desplazamiento de móviles policiales mediante GPS, organizar el acceso de ambulancias, sectorizar el lugar y administrar recursos durante la intervención.
Para el equipo, esa cadena de decisiones debe formar parte de protocolos claros.
El equipo participa de la reglamentación de la Ley de Prevención del Suicidio
El planteo coincide con un proceso que actualmente está atravesando Santa Cruz.
La provincia adhirió en 2018 a la Ley Nacional 27.130 de Prevención del Suicidio mediante la Ley provincial 3594. La reglamentación permaneció pendiente durante años y en mayo de 2025 la Legislatura volvió a solicitar formalmente al Poder Ejecutivo que avanzara con ella.
El 18 de septiembre de este año, el Ministerio de Salud y Ambiente informó oficialmente la realización de la primera mesa de trabajo intersectorial destinada a avanzar en esa reglamentación y reconoció que se trataba de una cuestión pendiente desde la adhesión provincial de 2018.
El Equipo de Negociación Policial participa de ese proceso.
Ramírez explicó que los distintos organismos trabajan de manera conjunta y realizan aportes sobre documentación compartida. Desde el área policial, uno de los focos está puesto precisamente en la respuesta inicial ante una crisis.
“Lo que nosotros buscamos desde el policía en sí es la coordinación con el 911, la preparación del telefonista o del operador del 911 cuando tiene este tipo de situaciones”, explicó.
La intención es determinar cómo debe actuar quien recibe el llamado, cómo se activa el protocolo, quiénes deben ser convocados inmediatamente y cómo se organiza el escenario mientras se desarrolla el operativo.
El equipo también está revisando su propio Protocolo Operativo Estándar —POE—, con la intención de adecuarlo a estas situaciones y aportar esas modificaciones al proceso de reglamentación.
Paralelamente, Santa Cruz sancionó este año la Ley 4013, que creó un Programa Integral de Abordaje y Prevención del Suicidio en el ámbito educativo provincial y establece un enfoque articulado con otras áreas del Estado.
La Ley Nacional 27.130, a la que adhirió Santa Cruz, establece como objetivo disminuir la incidencia y prevalencia del suicidio mediante acciones de prevención, asistencia y posvención.
Aprender también de lo que salió mal
Uno de los aspectos particulares de la convocatoria es que no propone mostrar solamente experiencias exitosas.
Entre los ejes del encuentro aparece expresamente “lo que salió bien y lo que salió mal”.
Detrás de esa elección existe una concepción profesional: estudiar errores también forma parte del entrenamiento.
Durante la entrevista, Ramírez mencionó la denominada Masacre de Ramallo como uno de los antecedentes que marcaron la evolución de la negociación policial en Argentina.
El episodio ocurrió en septiembre de 1999, durante la toma de rehenes en la sucursal del Banco Nación de Villa Ramallo. Una resolución judicial posterior reconstruyó que tres hombres armados ingresaron al banco el 16 de septiembre, tomaron rehenes y, tras horas de negociación, tres de ellos fueron liberados. En la madrugada del día siguiente, los captores intentaron salir en un automóvil con los restantes rehenes y se produjo un intenso tiroteo.
El caso se convirtió en una referencia inevitable cuando se analiza la coordinación entre negociación, conducción operativa y grupos tácticos.
Ramírez sostuvo que experiencias de este tipo contribuyeron posteriormente a revisar procedimientos y protocolos.
La negociación policial moderna parte precisamente de intentar administrar el tiempo, reducir la tensión, mantener comunicación, obtener información y generar condiciones que permitan resolver una crisis evitando, cuando sea posible, que la situación escale.
Un equipo pequeño frente a un territorio enorme
La estructura santacruceña tiene otra particularidad: solamente cuatro personas integran actualmente el equipo.
Dos negociadores y dos psicólogas deben desarrollar su trabajo en una provincia caracterizada por enormes distancias entre localidades.
Esa misma realidad aparece cuando se analiza la posibilidad de realizar capacitaciones presenciales.
Ramírez explicó que trasladar al equipo completo no siempre es posible porque alguien debe permanecer disponible ante una eventual intervención.
“Siempre tiene que quedar alguien por alguna situación acá”, señaló.
El problema se repite con participantes de otras regiones. Según contó, algunos equipos brasileños habían evaluado la posibilidad de viajar, pero una convocatoria presencial implicaría resolver traslados, alojamiento y una logística que actualmente resulta difícil de sostener.
La modalidad virtual permitió superar esa barrera y sumar equipos que probablemente no hubieran podido coincidir físicamente en Santa Cruz.
El objetivo es que no termine mañana
La intención de los organizadores es que este primer encuentro sea solamente el comienzo.
Ramírez espera que exista una segunda, tercera y cuarta edición y que, eventualmente, otros equipos puedan asumir la organización.
Tampoco descarta que alguna futura jornada pueda realizarse de manera presencial.
“Puede que tome la posta otro equipo”, explicó.
Más allá del formato, el objetivo inmediato es actualizar conocimientos, conocer cómo funcionan otras unidades y abrir discusiones que puedan continuar luego del encuentro.
Algunos temas técnicos, especialmente aquellos vinculados con tecnología, procedimientos operativos e información sensible, difícilmente puedan agotarse en exposiciones de diez minutos. Pero precisamente allí aparece otra función de la jornada: generar contactos y canales de cooperación entre especialistas.
El encuentro del 29 de septiembre puede ser leído entonces como algo más que una sucesión de capacitaciones.
Detrás de las exposiciones sobre tecnología, psicología, protocolos y casos reales aparece una pregunta mucho más concreta: cómo construir una respuesta capaz de actuar correctamente desde el primer minuto frente a una persona atravesando una situación límite.
Y en algunos casos, ese primer minuto puede empezar mucho antes de que llegue un negociador.
Puede comenzar cuando alguien marca el 911 y una persona del otro lado simplemente atiende el teléfono.