La mayoría de los países afectados podrán reemplazar los trabajos que se pierden, pero requerirá un esfuerzo considerable: al menos 375 millones de afectados, alrededor del 14% de toda la fuerza laboral del planeta tendrá que buscar un empleo en un sector completamente diferente.
Los investigadores señalan que no solo el desempleo es lo preocupante: aquellos que tengan la suerte de seguir trabajando tendrán que hacerlo adaptándose y evolucionando para asegurarse de seguir siendo relevantes y productivos con “máquinas cada vez más capaces”, según dice la consultora.
Parte de esa adaptación requerirá un mayor trabajo educativo, o pasar más tiempo en actividades que requieren habilidades sociales y emocionales, creatividad, capacidades cognitivas de alto nivel y otras habilidades relativamente difíciles de automatizar“, añade el informe.
Pero el informe concluye que hay más aspectos positivos que negativos: “la automatización generará beneficios significativos para los usuarios, las empresas y las economías, elevará la productividad y el crecimiento económico“. Añaden que “creará nuevas ocupaciones que no existen hoy en día, al igual que las tecnologías del pasado lo ha hecho“.
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