El estudio se publica esta semana la revista PNAS y apunta que estos depósitos de hielo se podrían usar como un recurso hídrico en futuras exploraciones espaciales.
La mayor parte del hielo lunar (mostrado en azul en estas imágenes del polo sur y norte) se encuentra en las zonas más oscuras y frías de los cráteres circumpolares, donde las temperaturas más cálidas nunca superan los –156 ºC. Debido a la pequeña inclinación del eje de rotación de la Luna, la luz del Sol nunca llega a estas gélidas regiones.
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