El estudio examinó las opciones dietéticas de casi 182.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, combinando evaluaciones físicas con datos genéticos y de imágenes cerebrales para obtener una visión completa de la relación entre la nutrición y el bienestar.
Utilizando inteligencia artificial, los investigadores clasificaron las preferencias alimentarias en 10 grupos y descubrieron que una dieta equilibrada se asociaba con una mejor salud mental, una función cognitiva superior y una mayor cantidad de materia gris en el cerebro, vinculada a la inteligencia.
El estudio también destacó la importancia de realizar cambios graduales en la dieta, especialmente para aquellos acostumbrados a alimentos poco saludables pero apetecibles. Reducir lentamente el consumo de azúcar y grasa puede llevar a una transición hacia opciones más saludables.
Los factores genéticos también influyen en cómo la dieta afecta la salud cerebral, lo que resalta la interacción entre predisposiciones genéticas y elecciones de estilo de vida.
El autor principal, el profesor Jianfeng Feng, enfatizó la necesidad de establecer hábitos alimenticios saludables desde una edad temprana, tanto en el hogar como en la escuela.
Además, se resaltó el papel de las políticas públicas en la promoción de opciones alimenticias saludables y accesibles para todos, independientemente del estatus socioeconómico.
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