La empresa comandada por Carlos Rosales hace nueve meses, atraviesa una grave crisis económica en la que se registran deudas por más de 12,000 millones con acreedores bancarios y proveedores, si bien el desembarco del empresario y pro tesorero del club atlético San Lorenzo había sido bien visto por analistas pero luego de nueve meses de gestión el panorama comienzó hacer un tanto oscuro.
También la pandemia le jugó una mala pasada a la cadena ya que desde el comienzo de la pandemia del coronavirus con las restricciones impuestas y la recesión se le sumó restricciones de importación para obtener insumos lo cual hace que su planta de tierra del fuego también se viera perjudicada su nivel de producción y consecuentemente su capacidad de reponer stock en cada una de sus sucursales.
Por su parte el gremio mercantil se encuentra en estado de alerta y a la espera de recibir alguna notificación por parte del ministerio de trabajo de la nación o bien por parte de la firma para buscar algún tipo de acuerdo de manera que el conflicto no se agrave.
Algunos especialistas estiman que el objetivo de la empresa es ceder parte de sus acciones a cambio de una nueva inyección de fondos frescos que le permitan financiar la reestructuración de Garbarino y lograr que se convierta en una empresa más ágil y con perfil adecuado al escenario actual, en otras palabras la empresa estaría en un plan de achicamiento y consecuentemente despidos de trabajadores y trabajadoras.
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