Las facturas de enero llegaron con incrementos promedio del 40%, parte para compensar la inflación del mes y parte para recuperar pérdidas del año anterior. Ante este panorama, las compañías buscan estrategias para equilibrar la necesidad de recuperación financiera y evitar la pérdida de afiliados.
La estrategia contempla ajustes mensuales en las cuotas al ritmo de la inflación, además de un plus para compensar las pérdidas de 2023. Este ajuste se aplicaría en cómodas cuotas a lo largo de un periodo estimado de seis meses a un año. Paralelamente, se busca ofrecer planes más económicos para mantener la fidelización de los usuarios, considerando las dificultades económicas actuales.
Las tensiones entre las empresas y el Gobierno en el último año, junto con la escalada inflacionaria, han generado situaciones como cobros de copagos ilegales, falta de insumos, éxodo de profesionales y bajas de afiliados.
En este nuevo escenario, la desregulación de las cuotas brinda a las empresas mayor libertad en la competencia, permitiéndoles ajustar honorarios y servicios más allá de la cobertura básica del Plan Médico Obligatorio (PMO). Los planes "low cost" podrían ser diseñados como "planes parciales", enfocándose en servicios específicos como internación por cirugía o tratamientos de alto costo.
El cambio en la normativa podría llevar a la aparición de propuestas con límites en consultas y prácticas anuales, sin cobertura odontológica o sin inclusión de rehabilitaciones, adaptándose a un modelo más cerrado. Las empresas buscarán innovar en un negocio que consideran estancado, aprovechando la oportunidad que brinda la competencia y la flexibilidad regulatoria.
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