El salario, la capacidad de llegar a fin de mes y las expectativas sobre el futuro inmediato volvieron a instalarse entre las principales preocupaciones de los argentinos. Aunque la inflación ya no aparece en los niveles extremos de alarma que marcaron buena parte de los últimos años, la mejora no se traduce necesariamente en alivio para amplios sectores de la sociedad.
Ese clima aparece reflejado en un estudio nacional de Equipo Mide, realizado entre el 20 y el 26 de junio sobre 2.348 casos en todo el país. La encuesta muestra un predominio de expectativas negativas sobre la economía, con eje en la pérdida de poder adquisitivo, y un deterioro en la imagen y la aprobación del presidente Javier Milei.
El primer dato fuerte surge al consultar por la principal preocupación del país. El 27% de los entrevistados señaló los bajos salarios respecto de la inflación, muy por encima de cualquier otro tema. En segundo lugar apareció la corrupción, con 17%, seguida por la desocupación, con 10%, y la inseguridad, con 8%.
La fotografía social que deja el relevamiento es clara: aun cuando la inflación haya perdido centralidad como problema mencionado de manera directa, la discusión económica sigue pasando por los ingresos. En otras palabras, el problema ya no se expresa solo en cuánto suben los precios, sino en cuánto alcanza el sueldo.
La aparición de la corrupción en el segundo lugar también marca un dato político relevante. El tema quedó por encima de la pobreza, las jubilaciones, la educación y la salud, en un contexto atravesado por denuncias que ocuparon buena parte de la agenda pública durante las últimas semanas.
Las expectativas hacia adelante tampoco ofrecen alivio para la Casa Rosada. Ante la pregunta sobre cómo estará la situación del país dentro de seis meses, el 40% respondió que será peor y otro 18% consideró que estará igual de mal. Del otro lado, un 25% cree que será mejor y un 5% piensa que seguirá igual de bien.
En términos agregados, las expectativas negativas alcanzan al 58%, mientras que las positivas llegan al 30%. Aunque el pesimismo sigue siendo mayoritario, el informe marca una leve mejora respecto de mayo, cuando el 48% proyectaba que la situación estaría peor seis meses más adelante. En junio, ese indicador bajó al 40%.
El estudio también permite observar diferencias según el voto de 2023. Entre quienes eligieron a Milei en la primera vuelta presidencial, el 58% espera que la situación esté mejor o igual de bien dentro de medio año. Sin embargo, un 22% de ese mismo universo cree que estará igual de mal o peor, mientras otro 19% dice no saber qué ocurrirá.
Entre quienes acompañaron a Patricia Bullrich, el escenario aparece prácticamente dividido: las expectativas positivas llegan al 44% y las negativas suman 43%. Ese dato muestra que incluso en sectores cercanos al electorado opositor al kirchnerismo, el optimismo económico no logra imponerse con claridad.
La percepción sobre la situación familiar acompaña ese clima general. La mitad de los encuestados sostuvo que su economía doméstica estará peor o igual de mal dentro de seis meses. En cambio, el 35% proyectó una mejora o la continuidad de una situación favorable.
El dato resulta significativo porque muchas veces los estudios de opinión muestran una diferencia entre la evaluación del país y la percepción del propio hogar. En esta medición, ambas miradas avanzan en una dirección similar: el malestar sobre la economía nacional encuentra correlato en la vida cotidiana de las familias.
La evaluación del presente también presenta números complejos para el oficialismo. El 53% de los consultados considera que la Argentina atraviesa una crisis profunda. Otro 25% habla de una situación difícil pero con perspectivas de mejora, mientras apenas el 19% define el momento actual como un proceso de mejora.
Sobre ese telón de fondo se ubica la imagen presidencial. Según Equipo Mide, Javier Milei registra actualmente 40% de imagen positiva y 58% de imagen negativa, con un diferencial de 18 puntos en contra.
La tendencia reciente profundiza la señal de desgaste. En mayo, la imagen positiva del Presidente rondaba el 50% y la negativa se ubicaba en 48%. Un mes después, la relación se invirtió con claridad y crecieron las opiniones desfavorables.
La evaluación de la gestión sigue la misma línea. El 58% desaprueba la administración nacional, frente a un 38% que mantiene una valoración favorable. Además, seis de cada diez encuestados consideran que el país avanza en una dirección equivocada, mientras cuatro de cada diez creen que transita el rumbo correcto.
El relevamiento no permite establecer una relación automática de causa y efecto, pero sí muestra una coincidencia entre el deterioro de las expectativas económicas, la preocupación por los ingresos y una valoración menos favorable del Gobierno. El bolsillo, otra vez, aparece como el terreno donde se ordena buena parte del humor social.
En el plano electoral, la encuesta también deja señales para 2027. Ante una eventual elección presidencial, el 39% afirma que votaría a un candidato opositor, mientras el 28% se inclinaría por el oficialismo. Otro 21% permanece indeciso.
Cuando la consulta se organiza por espacios políticos, La Libertad Avanza reúne una intención de voto del 31%, seguida por el kirchnerismo con 16% y el peronismo no kirchnerista con 15%. Los indecisos representan otro 15%.
El estudio informa un margen de error de más o menos 2,1% y una ponderación por género, edad, región, nivel educativo, condición socioeconómica y voto emitido en la primera vuelta presidencial de 2023. Más allá de la foto electoral, el dato de fondo es social: los salarios vuelven a dominar la agenda y el pesimismo económico empieza a impactar de lleno sobre la evaluación del Gobierno.