Diego Hurtado volvió a la Universidad Nacional de la Patagonia Austral con una pregunta que atravesó toda su exposición: qué lugar ocupa la ciencia y la tecnología dentro del proyecto de país que la Argentina pretende construir.
El físico, investigador e historiador de la ciencia participó del 9° Encuentro de Investigadores, Becarios, Ayudantes y Tesistas de la Patagonia Austral, donde brindó la conferencia “Ciencia y Tecnología ¿Para qué proyecto de país? Modelos en disputa y el rol estratégico del conocimiento”.
Hurtado fue secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación entre 2019 y 2023 y actualmente desarrolla su actividad académica en la Universidad Nacional de San Martín y el CONICET.
Durante su paso por Río Gallegos realizó una fuerte crítica a la política científica del Gobierno nacional.
“Lo que impulsa este gobierno es parte de un proyecto de país que no incluye ciencia y tecnología”, afirmó.
Su interpretación es que las actuales decisiones no representan una ausencia de política, sino una orientación económica en la que el conocimiento científico local ocupa un lugar secundario frente a los intereses de grandes corporaciones.
Esa definición forma parte de la mirada política y académica de Hurtado. El especialista viene desarrollando desde hace años una lectura que vincula las políticas científicas argentinas con distintos modelos económicos y proyectos de desarrollo.
En su conferencia sostuvo que los sistemas científicos requieren políticas de largo plazo, planificación, inversión sostenida y una estrategia vinculada con las necesidades productivas y sociales del país.
También cuestionó la gestión actual del área y señaló que la inversión pública en ciencia y tecnología atraviesa uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
Distintas universidades, organismos científicos y centros de investigación vienen advirtiendo desde 2024 sobre reducciones presupuestarias reales, deterioro salarial, menor financiamiento para proyectos y pérdida de investigadores y técnicos.
Hurtado puso especial énfasis en el impacto de ese escenario sobre las provincias.
Para el investigador, las desigualdades territoriales del sistema científico argentino obligan a sostener políticas federales que permitan desarrollar capacidades fuera de los grandes centros académicos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Ese planteo encuentra una dimensión concreta en encuentros como el EIPA, donde investigadores de Santa Cruz presentan trabajos vinculados con energía, ambiente, salud, inteligencia artificial, políticas públicas y desarrollo regional.
Hurtado recordó además políticas implementadas durante distintos gobiernos para fortalecer instituciones científicas, proyectos tecnológicos y capacidades estratégicas.
Entre los períodos que destacó mencionó especialmente 2003-2015, etapa que considera una referencia para reconstruir un sistema científico con mayor participación del Estado.
También reconoció avances durante 2019-2023, aunque señaló que ese proceso quedó incompleto.
Su análisis sobre la gestión actual fue particularmente crítico.
Hurtado cuestionó la capacidad técnica de funcionarios que ocuparon áreas vinculadas con ciencia, innovación y energía nuclear y sostuvo que algunos planes oficiales carecieron, según su evaluación, de planificación y consenso con los principales actores del sistema científico.
Esas expresiones corresponden a su valoración personal y no constituyen una conclusión institucional de la UNPA.
Más allá de su diagnóstico, el especialista insistió en que el deterioro puede revertirse.
Para explicar esa posibilidad recordó la situación posterior a la crisis de 2001 y el proceso de reconstrucción científica iniciado desde 2003.
“Va a ser difícil recuperar, pero se puede hacer”, afirmó.
Según Hurtado, una diferencia respecto de aquella etapa es que hoy existe una generación de investigadores y gestores que ya atravesó experiencias de reconstrucción institucional y acumuló conocimientos sobre políticas científicas, desarrollo tecnológico y planificación.
El desafío, planteó, será recuperar equipos, salarios, infraestructura y proyectos estratégicos sin ignorar las desigualdades territoriales que persisten dentro del país.
La conferencia dejó así una discusión que excede al propio sistema académico: definir si la ciencia y la tecnología serán consideradas un gasto sujeto al ciclo fiscal o una política de largo plazo vinculada con producción, soberanía, empleo y desarrollo.