La periodista científica Nora Bär pasó por Río Gallegos para participar del 9° Encuentro de Investigadores, Becarios, Ayudantes y Tesistas de la Patagonia Austral y dejó una advertencia contundente sobre el presente del sistema científico argentino: “Cuando el Estado se hace a un lado, las asimetrías en ciencia y salud se ahondan”.
Con más de cuatro décadas de trayectoria en medios nacionales y como integrante de la Red Argentina de Periodismo Científico, Bär llegó por primera vez a la Universidad Nacional de la Patagonia Austral para brindar la conferencia magistral “Detrás de las noticias… Científicas: Comunicar ciencia en tiempos de posverdad”.
Su exposición formó parte del EIPA, que se desarrolla esta semana en el campus de la Unidad Académica Río Gallegos y reúne más de 300 propuestas entre conferencias, talleres, artículos, posters, videos y actividades culturales.
Antes de su presentación, Bär analizó los desafíos actuales del periodismo científico y señaló a la pandemia como uno de los momentos que modificaron profundamente la relación entre ciencia, información y sociedad.
Recordó que durante aquellos años investigaciones todavía no sometidas a evaluación de pares comenzaron a circular a enorme velocidad y que, desde entonces, las redes sociales y más recientemente la inteligencia artificial multiplicaron las dificultades para separar información rigurosa de contenidos sin suficiente respaldo.
Para la periodista, comunicar ciencia no consiste simplemente en explicar conocimientos técnicos.
El periodismo científico, sostuvo, trabaja con noticias y necesita verificar fuentes, detectar posibles conflictos de interés, interpretar números, contextualizar resultados y evaluar la solidez de las evidencias.
También remarcó que ser médico, biólogo o investigador no convierte automáticamente a una persona en periodista científico, del mismo modo que conocer técnicas periodísticas no reemplaza la necesidad de formación específica para abordar investigaciones complejas.
La parte más crítica de su intervención estuvo dedicada a la situación del sistema científico argentino.
Bär definió el momento actual como “dramático, trágico, oscuro y deplorable” y aseguró que, en sus 40 años de actividad, nunca había observado un deterioro de semejante magnitud.
Se trata de una valoración de la periodista, compartida durante la entrevista, y vinculada particularmente con la pérdida de financiamiento, el deterioro salarial y la salida de personal especializado de organismos científicos.
Bär también puso el foco en la desigual distribución territorial de la ciencia.
Recordó políticas anteriores que buscaron descentralizar investigadores y recursos concentrados principalmente en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, y destacó la importancia de que las provincias puedan desarrollar capacidades científicas propias.
Su planteo adquiere una dimensión particular en una universidad como la UNPA, cuya producción científica se desarrolla desde distintos puntos de Santa Cruz y aborda problemáticas vinculadas con salud, ambiente, energía, turismo, inteligencia artificial y desarrollo territorial.
La periodista sostuvo que los desequilibrios no se corrigen espontáneamente y que la ausencia de políticas públicas puede profundizar las diferencias entre las regiones que ya cuentan con universidades, centros consolidados y recursos y aquellas que todavía están construyendo esas capacidades.
También advirtió sobre otro problema menos visible: la pérdida de personas altamente especializadas.
Según explicó, cuando se desarma un equipo científico no alcanza luego con recuperar una partida presupuestaria. La formación de investigadores, técnicos y especialistas puede demandar años y, en determinados sectores, décadas de conocimiento acumulado.
Como ejemplo, recordó experiencias en proyectos espaciales y organismos vinculados con salud y energía nuclear donde, según señaló, la salida de personal produjo pérdidas de capacidades difíciles de reconstruir.
“No solo se van las personas, también se desarman los equipos de trabajo”, resumió.
La discusión planteada por Bär conecta directamente con uno de los ejes centrales del 9° EIPA: pensar la producción de conocimiento desde la Patagonia y sostener nuevas generaciones de investigadores, becarios y tesistas.
En ese escenario, su mensaje combinó dos preocupaciones: cómo comunicar ciencia en tiempos de sobreinformación y cómo sostener un sistema científico capaz de producir conocimiento en todo el territorio nacional.